jueves, 26 de abril de 2018

Contribución de María Breuer Moreno y Gustavo Glanzmann,  alumnos de años anteriores en la carrera de Teología de la UCA,  para comprender la noción de alma como entelequia y como acto en Aristóteles.


Aristóteles
Ρερί ψυχής    De anima    Acerca del alma
(Libri I et II)

El alma según Aristóteles 
Discípulo de Platón, Aristóteles trajo el alma del cielo a la tierra. La primera afirmación del Estagirita define al alma como principio de vida animal, en tanto que vida que se mueve a sí misma espontáneamente (De An I 1 402-6).


Pero repasa las definiciones de los filósofos que lo precedieron:

- Demócrito: parte del supuesto de que el alma es lo que produce el movimiento a los animales. Identifica alma e intelecto. .
- Los pitagóricos: coinciden con el razonamiento anterior. A éstos se unen los que parten del supuesto de que el movimiento es lo más peculiar del alma y que a diferencia de las cosas que se mueven en virtud del alma, ella se mueve a sí misma. 
- Anaxágoras: afirma también que el alma es la que mueve, aunque a veces afirma que el intelecto es la causa de la armonía y el orden y está en todos los animales. Afirma que alma e intelecto son distintos y propone que el intelecto es principio de todas las cosas, por ser simple y puro. Así, atribuye el mismo principio tanto al conocer como al mover.
- Empédocles: afirma que el alma se compone de todos los elementos y que cada uno de ellos es alma.
- Platón: en el Timeo (34c ss) también afirma que lo semejante se conoce con lo semejante y las cosas se componen de los principios. El alma es principio de movimiento y de conocimiento.
- Tales: también propuso que el alma es principio motor.
- Diógenes: afirma que el alma es aire, porque éste es lo más ligero y principio. De ahí que el alma conoce y mueve.
- Heráclito: dice que el principio es alma, porque es la exhalación desde donde se constituye todo lo demás. Se mueve permanentemente.
- Alcmeón: afirma que el alma es inmortal por su semejanza con los seres inmortales al estar siempre en movimiento como los astros.
- Hipón: considera que el alma es agua, porque el semen de los animales es húmedo.
- Critias: cree que el alma es sangre, porque lo más propio del alma es el sentir.
Síntesis: todos coinciden en dotar al alma de movimiento, sensación e incorporeidad, características que se remontan a los principios.
No obstante, Aristóteles niega que el alma se mueva a sí misma, porque ser principio de movimiento no es lo mismo que ser movimiento.


Podemos extraer dos definiciones centrales acerca del alma: 
a) el alma es la primera entelequia del cuerpo físico orgánico: έντελέχεια ή πρώτη σώματος φυσικοϋ όργανικοϋ (II 1, 412 b); 
b) El alma es la primera entelequia del cuerpo físico que posee la vida en potencia: έντελέχεια ή πρώτη σώματος φυσικοϋ δυνάμει ζωήν έχοντος (II, 1, 412 a). 


Esto significa que la unidad de cuerpo y alma se da en la relación de una actualidad (alma) y una potencialidad (cuerpo). El alma es la forma del cuerpo, porque constituye el conjunto de posibles operaciones del cuerpo.

Aristóteles lo explica con un ejemplo muy claro diciendo: si el ojo fuera un animal, su alma sería la vista. Esta es la sustancia (naturaleza) definitiva del ojo y éste, por su parte es  la materia de la vista (II 1, 412, 20ss). De aquí extraemos que la naturaleza es principio de operación.

Y agrega: 
el alma es causa y principio del cuerpo viviente (II 4, 415b 9). 

Quiere decir que el alma es causa en cuanto: 
- principio del movimiento mismo; 
- fin 
- sustancia (naturaleza) de los cuerpos animados 

Si el ser de los vivientes es el vivir, el alma es su causa y principio. Por su parte, la entelequia  es la forma de lo que está en potencia. El alma es causa también en cuanto fin, porque la naturaleza obra siempre en vistas a un fin que constituye su perfección.

Retomando la última cita del Estagirita, si el alma es principio de las operaciones del cuerpo, podemos distinguir varios tipos de operación. Estas diversas partes del alma no destruyen su unidad como forma. Los diversos tipos de alma son vegetativa, animal y humana y se corresponden con los diversos tipos de función, que constituyen a su vez distintos modos de operación:
- al tipo vegetativo le corresponde la función nutritiva.
- al tipo animal le corresponde la sensitiva.
- al tipo humano, la racional.

Los dos primeros tipos carecen de las operaciones de los tipos superiores, pero los dos últimos incluyen a su vez las operaciones de los tipos de alma inferiores.

En el Libro II, 1, afirma que cada ente está compuesto por: 
a) materia: aquello que de por sí no es algo determinado; 
b) forma: en virtud de la cual la materia es algo determinado; 
c) compuesto de materia y forma. 

La materia es potencia, la forma es entelequia. 

Entes son los cuerpos de manera primordial y entre éstos, los cuerpos naturales, principios de todos los demás. Entre los naturales, algunos tienen vida y otros no. Se entiende por vida autoalimentación, crecimiento y envejecimiento.

El alma no es separable del cuerpo y las partes del alma no se dan separadas .

El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y razonamos primaria y radicalmente. También el alma es aquello por lo que sabemos. Por lo tanto, es forma específica y no materia y sujeto.
Por eso reitera que la materia es potencia mientras que la forma es entelequia (acto) y que puesto que, el compuesto de ambas es el ser animado, el cuerpo no constituye la entelequia del alma, sino que, al contrario, ésta constituye la entelequia del cuerpo (II, 2, 414a 15).

El alma no es cuerpo, pero sí algo del cuerpo, de ahí que se da un cuerpo y un determinado tipo de cuerpo. En cada caso la entelequia se produce en el sujeto que está en potencia, por lo tanto, en la materia adecuada. En el Libro II, 3 dice que se llaman potencias las facultades nutritiva, sensitiva, desiderativa, motora y discursiva. Y en el Libro II, 4 afirma que los actos y acciones son anteriores a las potencias desde el punto de vista de la definición. El alma nutritiva constituye la potencia primera y más común del alma, porque en virtud de ella en todos los vivientes se da el vivir.

El alma es causa y principio del cuerpo viviente. Es causa en cuanto principio del movimiento mismo, en cuanto fin y naturaleza de los cuerpos animados. El ser es para los vivientes el vivir y el alma es su causa y principio. La entelequia, por su parte, es la forma de lo que está en potencia. El alma es también causa en cuanto fin. La naturaleza obra siempre por un fin y éste constituye su perfección. El alma constituye también el principio primero del movimiento local. También la alteración y el crecimiento existen en virtud del alma.

Aristóteles afirma que el alma es del viviente: 
a) esencia (tò ti ên eînai); 
b) forma específica (eîdos) y 
c) naturaleza (ousía) 

Queda expuesto, por tanto, de manera general, qué es el alma, a saber, la naturaleza definitoria (ousía katà lógon), esto es, es la esencia de tal tipo de cuerpo (II, 1, 412b10).

Si es forma específica del viviente, el alma es también su fin inmanente y su actualización o entelequia: 
Luego el alma es necesariamente entidad en cuanto forma específica de un cuerpo natural que en potencia tiene vida. Ahora bien, la naturaleza es entelequia, luego el alma es entelequia de tal cuerpo (II, 1, 412a20). 


El alma no es separable del cuerpo o al menos ciertas partes de la misma, si es que es por naturaleza divisible; en efecto, la entelequia de ciertas partes del alma pertenece a las partes mismas del cuerpo. Nada se opone, sin embargo, a que ciertas partes de ella sean separables al no ser entelequia de cuerpo alguno. Por lo demás, no queda claro todavía si el alma es entelequia del cuerpo como lo es el piloto del navío (II, 1, 413a5-10).

Está claro, pues, que el alma no es separable del cuerpo o al menos, -si es divisible por su naturaleza-, algunas de sus partes no son separables; en realidad, el acto perfecto de algunas de sus partes es el acato perfecto de las correspondientes partes del cuerpo. Pero nada impide que al menos algunas otras partes suyas sean separables, puesto que no son acto perfecto de cuerpo alguno (1, 413a 4-7).

Y un poco más adelante:
Pero en cierto modo, no hay nada claro respecto al intelecto y a la facultad especulativa; parece, no obstante, que se trata de otro género de alma y que éste es el único que puede separarse del cuerpo, como lo eterno respecto de lo corruptible. De estas consideraciones resulta que las demás partes del alma no pueden estar separadas como pretenden algunos pensadores (2, 413b 24-29).

Asimismo, en la Metafísica se dice con toda claridad: 
Si queda algo después (de la corrupción), es un problema que habrá que analizar. Respecto a algunos seres, nada lo impide; por ejemplo, podemos decir respecto al alma que no queda toda, sino sólo la intelectiva; toda sería imposible (Δ 3, 1070a 24-26). 

Conclusiones: 
El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y razonamos primaria y radicalmente (II, 2, 414a 10). 
Es la entelequia primera de un cuerpo natural que tiene vida y potencia (II, 1, 412a 25). 
El alma es causa y principio del cuerpo viviente (II, 4, 415b 9). 

María Breuer Moreno
Gustavo Glanzmann
Pro-Seminario Filosófico II: metafísica
Profesor: Pbro. Dr. Carlos A. Taubenschlag


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